Yellow submarine...#54O
Con el llanto tan
repentino, escapando como queriendo liberarse de aquel escondite donde tuve que
guardarlo sufrí y resentí mi rompimiento con George, mi madre me miró compasiva
y se acercó a mí para rodearme con sus brazos, ella sólo quería que yo lo
dijera porque sabía que me habría estado guardando el dolor estos días; besó mi
cabello y me arrullaba meciéndose sentada en la cama conmigo entre sus brazos.
Lloré como niña, como quería hacerlo desde hace tiempo, sin reprimirme y sin
avergonzarme porque a final de cuentas era una historia de varios años con
lazos fuertes y memorias dulces, aunque demás amargas, lloré porque me dolía
George y porque me dolía más que fuera un imbécil que me hacía sentir como si
no fuera suficiente pese haberlo dado todo, pese a permanecer fiel, lo había
amado tanto y que dejarlo ir significaba dejar ir gran parte de mi pasado… sin
duda era reconfortante tener cerca a mi madre.
-Mi niña, los
sentimientos duelen, el desamor y el desengaño de lo que creemos que es pueden
rompernos el alma, pero nunca te arrepientas de amar con todo lo que tu corazón
te permita. Sin embargo, hay que saber decir adiós, ya habrá tiempo de perdonar
lo que nos han hecho, pero por ahora es necesario alejarse y admiro el valor
que tuviste para hacerlo, necesitas recuperarte a ti misma y recordar que vales
mucho y mereces absolutamente la pena.- tenía mi rostro en sus manos y limpió
mis lágrimas, me dio un beso en la mejilla y nos recostamos en la cama y sin
darme cuenta me dormí casi acurrucada en ella y uno entiende que sin importar
el tiempo, distancia y situación, uno siempre necesitará de sus padres, porque
uno necesita un mimo y la sensación de seguridad que nos brindan, como cuando
somos pequeños.
Desperté en la noche
porque mi madre hizo ruido al entrar en la habitación, me había llevado un poco
de té, lo bebimos en la cama y platicamos de temas más amables como la vida en
Liverpool (que extrañaba en ocasiones), sobre mis hermanos, mi padre y mi
sobrino, así es, Saúl había tenido ya a su primogénito el cual para esas fechas
tenía cuatro años, de mis planes a corto plazo, de lo acontecido recientemente
y de que lo más probable es que comenzara a trabajar como fotógrafa en una
agencia de modelaje.
-Con lo que te agradan
las modelos- ambas reímos al recordar al odioso dúo Boyd
-No todas son como las
arpías albinas- mi madre rió fuerte por la mala manera en que me refería a
ellas
-Eso espero porque no
me gustaría tener que recordar cómo se golpea a alguien por defender a mi hija
-No hace falta madre,
no hace falta.- después de platicar largo y tendido durante gran parte de la
noche y madrugada, nos quedamos dormidas, al día siguiente le preparé el
desayuno y se lo llevé a la cama, vimos películas y para colmo “Casablanca” fue
transmitida…

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