Yellow submarine...#536
La luz del sol que
entraba por la ventana de la habitación me hizo despertar, perdí la noción del
tiempo, seguramente era el medio día, las cortinas estaban abiertas, me quedé
un momento esperando a despabilarme, cuando giré y miré el costado de mi cama
vacío, reaccioné, me senté de golpe, no me había cambiado para dormir e incluso
tenía los zapatos puestos; el silencio era abrumador y parecía que crecía a
cada minuto, me recargué en el respaldo de la cama, encendí un cigarrillo,
intentaba que cualquier ruido rompiera aquel desolador mutismo y que le diera a
mi pecho vacío una esperanza. A cada bocanada aligeraba la ansiedad que
comenzaba a apoderarse de mi cuerpo incluso se sentía un frío extraño, me
levanté y opté por prepararme un café, la casa parecía enorme, todo espacio me
resultaba chocante; más pasos por la casa, más vueltas sin descanso, café y
cigarrillo en mano, abrí la puerta del patio, incluso el viento soplaba lentamente,
caminé a mitad de el jardín, giré para mirar la casa… era insoportable aquel
sentimiento de soledad, castigo y pérdida, no lo aceptaría.
Me senté en el pasto casi tumbándome por el coraje,
aquella frustración que convertía mi impotencia en berrinche, no quería dar
todo por perdido hasta no tener completa certeza de que lo estuviera, pero el
dolor que experimentaba pasaba de mí, ¿cómo demonios habría de aceptar que ella
no estaba en casa?; me sentía un completo imbécil, era un cretino que sufría
después de no darse cuenta que se dedicó a perder a quién más ha amado ¿buscar
a alguien más? ¿Volver a enamorarme? No podía siquiera pensarlo, había sido
ella siempre, pero ella estaba cansada de mí, de mis estupideces, no comprendía
cómo había podido perder tanto el control sobre mí mismo.
Entré de nuevo a casa,
pensaba dónde podía buscarla, Sofía no me diría, y todas las personas que
conocíamos en común no tenían idea, estaba entrando en una desesperación que me
comía vivo, tenía que encontrarla; una vez adentro caminé hasta su estudio de
pintura y me percaté de que había olvidado pinceles y paletas entre otras cosas,
las levanté y entré al cuarto de revelado que estaba conectado al de pintura
por una puerta y también encontré cosas que ella ocupaba para sus fotografías,
por muy estúpido que pareciera sentí un poco de esperanza, ella quizá volvería
por aquellos objetos que le eran esenciales para trabajar por lo que nada tardo
comencé a limpiar ambas habitaciones, ordené cada mueble en su estudio, lavé
sus pinceles y paletas, recogí el cuarto oscuro, lavé las charolas y encontré
unos rollos en el cesto que parecía que era para depositar basura, al ponerlo a
contra la luz vi que eran del último viaje, ambos aparecíamos separados, yo en
una aparecía solo, serio y distraído y en otras con las hermanas Boyd, me di
cuenta de mi grave error, quería enmendarlo, tenía un gran motivo para hacerlo…
María…

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