Yellow submarine...#545


Volviendo a casa revisé el buzón y me percaté de que había correspondencia de América, la gente de la revista para la que trabajaba quería que cubriera un evento donde tocarían algunos músicos del rock del momento, me sentí aliviada al no encontrar en la lista a los Beatles.
El día pasó sin mayores acontecimientos, todo fueron cuestiones hogareñas y ratos libres para pintar, al atardecer recibí una llamada de Freda, tenía que pasar por la última parte de mi liquidación, pedí porque enviara el cheque a casa pero era necesario que acudiera a los estudios; sobre los Beatles lo último que había sabido era que habían tenido una nueva disputa y que Ringo había decidido abandonar la banda por unos días, no contestaba las llamadas de ninguno de los tres restantes y pensé que habrían hecho algo realmente grave para que Ringo tomara una actitud así, tal vez debía llamarlo para preguntar cómo se encontraba, pero opté por no hacerlo y esperar por si Pam me llamaba pronto. Otra cosa que me había sorprendido encontrar en el buzón de mi casa, era el último álbum que habían grabado los chicos “The Beatles” o mejor conocido como el álbum blanco debido a su portada sin imagen, pero con el nombre de la banda apenas visible; irremediablemente lo escuché, tenía muchas canciones que se habían compuesto en la India y otras a su regreso, me sorprendía cada vez que escuchaba música nueva de los muchachos ya que crecían notablemente en sus composiciones, y como también, tuve que escuchar las canciones de Harrison, hubo una en especial que inevitablemente destacaba del resto de las composiciones, es decir tenía algo peculiar, brillante y visceral que la hacía una pieza única dentro de las demás joyas que aquel disco brindaba. Aunque mi intensión no era otra más que escuchar el álbum de manera diferente, sin tener que sentirme aún vinculada a ellos o al propio George, aquella canción me dejó en claro que lo que deseaba era sencillamente imposible, “While my guitar gently weeps” fue la indirecta muy directa de George hacia mí, no porque tuviera tanto énfasis filosófico, de lo cual disfrutábamos mucho hablar, sino porque había una frase en especial que estaba dentro de la letra de manera deliberada “I don’t know how you were diverted, you were perverted too”, sentí un ligero sonrojo, George al parecer había encontrado una fotografía suya que dejé en el estudio en la cual, detrás de ella, escribí esas palabras y al parecer cumplieron su cometido: llegar a él y decirle un poco de todo lo que pensaba en esos momentos sobre él. Me enteré de que Eric Clapton había participado con ellos en el álbum y especialmente en el solo de guitarra de aquella magistral canción, ambos parecían entenderse entre melancolía y tristeza; de Eric tenía mucho tiempo de no saber, después de que Harrison cancelara su boda con Boyd y después de que Boyd terminara con mi amigo Jasso, él le confesó su amor eterno, ambos se dieron una oportunidad pero tal parecía que cualquiera, después de conocer a Boyd, terminaba fastidiado. A la mañana siguiente conduje hasta los estudios…

(Colleen Corby es la imagen que le asigné a María, la protagonista)

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Strange Effect" Pt. II

"Natural Affair" Pt. I

Let it be... #612