Abbey Road... #654
Llamé
a Delilah y a Kate de emergencia, Sofía no estaba en Londres aún, ella llegaría
en la madrugada del sábado para poder asistir a la boda de Kate. A ambas les
comenté que era un asunto urgente, no podíamos aplazar una reunión y al
escucharme tan incontrolable aceptaron de inmediato un tanto asustadas; nos
encontramos en un pequeño “diner” que se encontraba cerca de mi casa y mientras
esperaba por ellas afuera del lugar, fumaba un cigarrillo. Eran las ocho de la
noche.
Llegaron
juntas, al parecer se habían encontrado durante el trayecto al lugar, parecían
ir comentando algo al respecto y cuando me vieron se acercaron presurosas hasta
a mí, me observaban intrigadas y las invité a pasar, nos ubiqué en un lugar
trasero donde no había mucha gente, casi nadie y tomamos asiento. Pedimos la
orden y mientras esperamos le preguntábamos a Kate cómo se sentía al estar a
una noche de unirse en matrimonio con Ringo y ella simplemente estaba
maravillada, tenía mucho miedo también porque algo malo sucediera o que se
arruinara algo dentro de la logística.
-Tranquila,
tenemos a Delilah cerca, recuerda que ella no permitiría que nada se saliera de
control o de lo planeado- comenté burlona.
-En
cierta parte tienes razón, estaré al tanto de la logística si Kate necesita
ayuda...
-No
hace falta, ya tenemos quién se encargue de eso, yo sólo pido que disfruten de
ese día tanto como yo.- contestó Kate sonriente. La orden llegó pronto, sólo
pedimos papas fritas con refresco de cola. Comenzamos a comer, elogiamos las
papas y Delilah me miraba con insistencia hasta que no pudo más.
-María,
admito que es muy cool esta reunión pre-boda, pero no saqué mi culo de mi
cómoda casa, a las ocho de la noche, para venir a un diner a verte comer papas
fritas, después de haber hecho una llamada en estado histérico.- decía con este
gesto pedante y su tono tan “golpeado” y directo al hablar. Kate rió un poco y
se unió a la petición.
-Tienen
razón... es sólo que no sé ni por dónde comenzar, no sé si explicar el asunto o
soltarlo nada más.- contesté mirando hacia la mesa y jugando nerviosamente con
una de las papas fritas.
-Lo
segundo- contestaron ellas.
-Uhm...
bien... es que David...
-Espera
¿Terminaste con él?- preguntó Delilah bastante sorprendida y yo casi le arranco
la cabeza por precipitarse.
-No
Delilah no
-¿Entonces?-
preguntó Kate un tanto confundida.
-David...
él estuvo en mi casa por la tarde y...
-¿En
serio?- preguntó irritada Delilah al ver que estaba por darle vueltas al
asunto.
-De
acuerdo- dije irritada y seguido de un suspiro –él me ha pedido matrimonio.-
solté de golpe y ambas casi hacen salir sus ojos de sus órbitas y que sus
mandíbulas se destendieran como alfombras.
-¡¿Qué?!-
gritaron ambas y cambiaron sus posiciones.
-María,
¿podrías repetirlo?... ¿David hizo qué?- pidió Delilah.
-Eso,
me ha pedido que me casara con él.- contesté avergonzada e incrédula, no sabía
que se experimentaban esos sentimientos después de que alguien te pidiera ser
su esposa.
-Wow...-exclamaron
y se recargaron en el respaldo de su asiento, pues estaban sentadas frente a
mí.
-¿Y
tú qué has dicho?- preguntó Kate en seguida.
-Pues...
dije que sí.
-Espera
¿Qué?- se sobresalto de manera exagerada y eso me pareció extraño.
-Que
estamos comprometidos- contesté obviando la situación. Ambas se miraron aún con
bastante asombro, quizá porque no lograban creer que yo cediera al matrimonio,
sin embargo, la pregunta que me haría Kate, me hizo entender más su reacción.
-¿Y
qué pasará con George?- preguntó preocupada. Yo hice una mueca de completa
confusión.
-¿Qué
con George?
-Wow...
¿De verdad María?- preguntó Delilah bastante asombrada. –Debo admitir que
después de ver la manera en la que se han llevado últimamente, no sé, pensé que
tal vez aún había algo entre ustedes- confesó.
-¿Pero
es que ya te lo has pensado bien? ¿Estás segura de que quieres casarte con
David? CASARTE, María. Significa para el resto de tu vida con él...
-Sé
de qué va el matrimonio Kate, al menos ese aspecto y sí, estoy segura de querer
casarme con él.
-¿Segura?
-¿Por
qué la insistencia?- pregunté enojada
-¿Cómo
se lo dirás a George?- preguntó Kate bastante preocupada y evidentemente
afligida por la noticia, yo me sentía ignorada por cierta razón: según mis
expectativas, ellas morirían de la emoción junto conmigo y me felicitarían, no
se preocuparían por Harrison.
-¿Estamos
en otra sintonía cierto? De haber sabido que todo esto iría sobre Harrison me
habría ahorrado este tiempo perdido y a ustedes también.- Contesté molesta y
ellas se percataron de sus extrañas preguntas.
-Tienes
razón, lo sentimos, no es que no nos alegre, creo que David es un tipo que sin
duda te hará feliz, han pasado meses estables, pero entiendes que nos causa
asombro.- contestó Delilah más comprensiva.
-Lamento
ser tan injusta María, pero todo esto me tomó por completa sorpresa. Claro que
me hará feliz todo aquello que te haga feliz, pero... debo ser honesta y me
hace un poco triste saber que... es difícil explicarlo. Sólo te pido que lo
pienses bien y que así reafirmes o declines tu decisión, pero sólo hasta que
estés segura de tus sentimientos y así puedas ser feliz como deseas.- Me habría
molestado con ella, pero estaba siendo sincera.
Kate
apreciaba bastante a George y ella era quien parecía entusiasmada con nuestra renovada
relación amistosa, que al parecer le hizo creer en algo más, ahora me
preguntaba si sólo era Kate quien pensaba que mi amistad con George crecería
hasta el punto romántico o si el mismo Harrison lo habría pensado en algún
momento.
-Ahora
no sé cómo sentirme...
-¿Te
ha dado sortija?- preguntó Delilah
-Oh...
no, fue algo muy repentino a decir verdad.
-Vaya...-
contestaron.
-¿Se
lo dirás a...?
-No
sé Delilah... Oigan, lamento hacer esto antes de la boda de Kate, es sólo que
quería hablarlo con alguien, debo confesar que esto me asusta un poco y ahora
que me han puesto a dudar con sus mil preguntas, no sé qué estoy
haciendo.-contesté abrumada, recargándome sobre la mesa y tocando mi cabeza.
-Tranquila,
ignóranos, si estás segura de tu decisión sé feliz entonces.- contestó Delilah
tomando mi mano, pero estaba segura de que Kate continuaba deseando que
reflexionara sobre eso.
-Creo
que debemos ir a casa, mañana será un gran día- intenté cambiar el tema y los
ánimos. Terminamos nuestras bebidas, pagamos y salimos del lugar, caminamos un
poco en silencio hasta que llegamos a la parada del bus.
-Bueno,
descansen, mañana reventaremos, eso es seguro- comentó Delilah, despidiéndose
de ambas. –Cambie ese gesto, futura señora Gilmour- sonrió y me abrazó fuerte y
ambas reímos. –Quién lo diría- decía divertida.
-Nos
vemos María, lamento haber sido torpe con esto, tienes mi apoyo- sonrió Kate un
poco más en calma después de parecer tramar algo. Me abrazó fuerte y cada quien
fue a su casa.
Así
mientras yo me preparaba un té para poder conciliar el sueño y Delilah guardaba
el secreto con Lennon, pese a sentir la necesidad de contárselo a la mitad de
Inglaterra, Kate parecía inquieta y pensativa, Ringo al notarlo se acercó para
tranquilizarla.
-Hey,
calma, todo saldrá bien mañana...a menos que corras lejos de mí- bromeó un poco
y ella sonrió a medias.
-Sé
que no debo preocuparme amor, confío en que las cosas nos saldrán bien, es sólo
que...
-¿Sí?
-No
sé si deba decírtelo...
-Decirme
qué...
-Es
sobre María
-¿Está
bien?
-Sí,
eso creo... mira, se supone que prometimos no decir nada, pero no puedo sólo
quedarme con esto.
-¿De
qué hablas?...
-David
le ha pedido matrimonio- lo soltó de golpe y Ringo tuvo la misma reacción que
ella y Delilah habían tenido antes.
-¿¡Qué!?
Pero... pe... ¿Y María qué dijo?- preguntaba histérico.
-Ella
dijo que sí. Aceptó la propuesta de David.
-Aceptó
la... wow. ¿Se casará con David, en serio?
-Sí
Ringo. Me siento como tú.
-¿Y
ella se lo dirá?
-No
está segura de lo que hará, parecía preocupada. Tenemos que decírselo a
George...
-No,
espera, es asunto de María...
-Será
mejor que lo sepa antes de que pueda reaccionar de una mala manera...
-¿No
será que quieres que intervenga? Kate, si María ha tomado ya una decisión,
debemos respetarla.
-Ringo,
mi vida- lo tomó de las manos y ambos tomaron asiento –Sabes que no hago las
cosas sin motivo alguno, créeme que lo hay, pienso que María no está
completamente segura de la decisión que está tomando.
-¿Cómo
estás tan...?- la charla de la pareja fue interrumpida cuando alguien llamó a
la puerta.
-¿Esperas
a alguien?- preguntó Kate.
-No
¿Y tú?- contestó Ringo. Él atendió y Kate esperaba en la sala cuando de pronto
escuchaba unas pisadas un poco alteradas ir hacia ella; ubicó las voces y
pronto vio a Ringo caminar con George, quien parecía evidentemente afectado.
-¡George!
¿Qué haces aquí? ¿Pasa algo?- preguntó Kate.
-Creo
que lo sabes muy bien...
-¿Saber
qué...? Delilah- suspiró ella. Al parecer la pelirroja no pudo contenerse y se
lo dijo a Lennon, quien se encargó de hacérselo saber a George.
-Estoy
bien, sólo necesito hablar con alguien por un momento... tal vez deba ir a
casa. Lamento importunarlos- George no tenía idea de cómo reaccionar, estaba
confundido, dolido y abrumado.
Pronto
tomó camino hacia la misma puerta por donde había entrado pero Ringo y Kate lo
siguieron.
-Hey
amigo espera, debemos hablar...
-No
Ringo, estoy bien...
-Pero
ambos sabemos lo que esto sig...
-Olvídalo...
-No
puedo olvidarlo estoy preocupado por t...
-¡Que
estoy bien!- gritó Harrison al mismo tiempo que golpeó la puerta con el puño,
Ringo y Kate se miraron con pesar.
-Estoy
bien...-Repitió George con un poco más de calma, dejando caer lentamente la
misma mano con la que había golpeado la puerta y recargó su frente en ella.
Ringo y Kate seguían inmóviles, no sabían cómo reaccionar, pero pronto, los
sollozos de George, más allá de tomarlos por sorpresa, los cautivaron.
Ringo
se acercó pronto a Harrison para abrazarlo, y este último, cual niño, se dejó
caer plenamente en el consuelo que los brazos de su amigo le brindaban. Kate
por su parte caminó lentamente hasta ellos, acarició el hombro de George y lo
miraba con pesar.
-George...-dijo
con bastante aflicción –Lamento mucho que te enteraras de esta forma, estoy
segura de que María lo habría hablado contigo...
-Ya
no sé qué habría sido mejor...- Contestó él, alejándose de Ringo.
-Ven
amigo, tomemos un poco de té- le invitó Starkey y se dirigió a la cocina para
preparar el té, dejándolo a solas con Kate, quien hundía su conmovida mirada en
el rostro tan desencajado de George.
Ringo
se les unió pronto, les entregó el té y permanecieron un tiempo indefinido en
silencio, esperaban el momento en el que George se sintiera cómodo para hablar.
-A
comparación de otras tantas veces, en esta ocasión no me siento avergonzado por
llorar frente a alguien. Y entiendo bien si piensan que es muy absurdo de mi
parte después de todos los errores que cometí y de haber prometido que
cualquier asunto romántico de María, no tendría que afectarme...
-George,
¿qué más dan todas esas cosas ahora? ¡Eso olvídalo ya! No puedes traer el
pasado cada vez que el presente se vuelve complicado. Estoy seguro que María ya
no piensa más en esas cosas... además, no deberías avergonzarte y tampoco
pensamos que tu sentir sea una absurdez. Se trata de María y nosotros sabemos
cuánto la has querido.
-¿Piensas
hacer algo al respecto George?
-¿Hacer
algo al respecto? ¿Cómo qué? ¿Ir de rodillas hasta su casa y pedirle que por lo
que más quiera, no se case?... No puedo Kate.
-Pero...
-Sé
que me pediste que lo intentara, pero no puedo perturbarla por mero egoísmo. Si
ella... en verdad desea casarse con él, no puedo hacer nada para que cambie de
parecer. Sé que es terrible, ni siquiera yo sé cómo quitar esos pensamientos
tan insistentes de mi cabeza, pero... aunque esto me abrume, tengo que aceptar
que el amor de mi vida se ha ido completamente de mis brazos y sólo debo desear
que sea feliz.- Respondía George, casi atropelladamente y dejando correr sus
lagrimas por sus mejillas.
-Eso
es lo que piensas que deberías hacer George, mas no lo que deseas. No puedes
mentirme ni mentirte a ti mismo- contestó Ringo, muy francamente.
-Incluso
tú mismo sabes cuánto la amas...-agregó Kate.
-Sólo
quiero que el tiempo pase rápido para dejar de sentirme de esta forma... estoy
completamente derrotado.-continuaba George.
-Ni
siquiera es algo formal aún...-respondió Kate
-¿Qué?-
preguntó George bastante confundido
-No
le dio sortija, no han fijado una fecha y creo que la propuesta surgió después
de una discusión. Si me lo preguntas, parece un acto por mera emoción momentánea.-contestó
Kate y George permaneció pensativo.
-¿En
verdad?
-Sí...
y no quiero ser injusta con María, pero incluso parece asustada con la idea,
parece insegura con la misma decisión que tomó...
-¿Y
si sólo está nerviosa?
-No
lo sé George, sólo te digo lo que he percibido.
-Deberíamos
darle el beneficio de la duda a Kate...-intervino Ringo
-Creo
que sólo están renuentes ante la idea de María comprometiéndose con alguien más.
Aún así... gracias por escucharme y acompañarme, no quiero joder su boda, será
mejor que vaya a descansar y planear cómo demonios haré, para tener la fuerza y
valor suficiente de ver mañana juntos a María y a David.-comentaba con suma tristeza
un Harrison que parecía deprimido.
-Eres
nuestro amigo George...
-Y
han hecho bastante por mí. Creo que debo aceptar lo que está sucediendo y por
fin ser la persona que María siempre esperó que fuera.
-Hazlo
por ti, antes que por ella- dijo Ringo
-Lo
hago por los dos, de hecho...
-Calma
George, mañana será otro día.
-Uno
especial...-agregó él y después de intentar una sonrisa, salió de casa de Ringo
para intentar conciliar el sueño en la suya.
Esa
penúltima noche de Julio tuvimos una noche bastante especial: Kate y Ringo
dormían abrazados, pasando su última luna como “novios”; Sofía llegaba entrando
la madrugada, de la mano junto con Paul, teniendo ahora la aprobación de los
padres de mi prima para casarse con él. Los padres de ambos se reunieron con
ellos a comer y así fue como pasaron su primera tarde como la futura familia
“McCartney Gallagher”.
En
cambio Delilah y John pasaban una velada romántica y pasional en la sala de su
gran mansión, donde John entregaba a Delilah, todo el fruto de su amor en un
apasionado encuentro que parecía no tener fin. Ambos, cada vez más enamorados y
unidos, pareciendo uno mismo.
Y
al final quedábamos tres personas: David, George y yo. Dave, ahora mi
prometido, pasaba la noche en su casa después de haberse desvelado en una
plática extensa con los chicos de la banda; mientras que George quizá intentaba
auto convencerse de que pronto estaría bien.
Yo,
no lograba conciliar el sueño pensando en la boda, en mis amigos, en cómo sería
mi futura vida como esposa de Gilmour, si tendríamos hijos, si nos
mudaríamos... cualquier cosa; pero también pensaba en George y en el problema
que sería hacerle saber que había aceptado la propuesta de matrimonio de Dave.
¿Él estaría bien? ¿Me odiaría? Prefería no aturdirme.
¡Hola!
Joan: no fue la boda, por aquello del "mañana es el gran día" jaja no era literal, pero creo que este capítulo puede compensarlo un poco.
Michelle: Eso de "Frida aka suspensus girl" me mató de risa jajaja. Lamento informarte que sólo en el final serán disipadas todas sus dudas.
Miss Roquet: pobre Ringo con pancreatitis jajajaja, pero admito que tu reacción fue bastante divertida. La de todas a decir verdad.
Bien, subí el capítulo para no hacerla tanto de emoción y porque era necesario conocer efecto que la causa provocó xD
Pasen buen jueves, nos leemos pronto.

Pinche Delilah cagando todo... Al parecer no pudo con la comezón de hocico por soltar el chisme con la otra señora chismosa de Lennon -_- estoy de acuerdo con la reacción de ambas, porque fue todo muy cagado pero creo que entre más presión más confusión para la pobre María.
ResponderEliminarMe dio mucha risa la reacción de George aunque también se me arrugó un poquito el kokoro. MaríayamandaalagaveralDave jajajajajaja.
jajajaja ahora quiero mi boda xD ok me calmo
ResponderEliminarno mancheeeeeees el George! jajaja la neta lloré con él :'( pobrecito ojalá que en la boda se robe a María y se larguen a vivir felices por siempre jajajaja
estuvo bueno el capítulo a pesar de que no hubo boda u.u xD
espero pronto la actualización hija, cuídate <3