Abbey Road... #655
31
de Julio de 1969.
El
pronóstico climatológico era favorecedor, desperté a las siete de la mañana
repentinamente y sin poder conciliar el sueño ni cinco minutos más, lo extraño fue
sentir que había descansado favorablemente, siendo que mis horas de sueño no
habían sido tantas.
Bajé
las escaleras, desayuné, encendí la radio y una de las noticias más relevantes
del día era la boda de Ringo y Kate; sonreí ampliamente al escucharlo y
posterior a eso se escuchó “Something stupid” de Sinatra. Parecía como si
supieran algo sobre los detalles de la unión, pues Starkey tenía planeado
dedicar una de las interpretaciones de Frank a su amada mujer. Era una linda
mañana y nuevamente se sentía como si un ciclo se cerrara cuando en realidad,
era un nuevo camino el que estaría por recorrerse; recibí la llamada de mi
madre para preguntarme si estaba emocionada por la boda de mi amiga, me pidió
que tomara muchas fotos porque le encantaba verme como dama de honor; me perdía
en medio de la charla porque aún no decidía si darle la noticia de mi
compromiso o debía esperar a que David y yo fuéramos a Liverpool para hacerlo
de manera formal. Finalmente no se lo dije.
Kate
hizo una última llamada, nos veríamos a la una de la tarde en su casa para
acompañarla durante el trayecto a la ceremonia nupcial; estaba emocionada,
conmovida y quería vernos ya con los vestidos que eligió para nosotras. Al
parecer el movimiento en su casa era demasiado, sus padres, los padres de
Ringo, los organizadores e incluso Astrid, estaban ahí. La alemana fue a quien
Kate eligió como fotógrafa por recomendación de Ringo, a lo cual la castaña aceptó
con entusiasmo.
No
conocía la lista de sus invitados, pero de acuerdo al lugar nada modesto que
habían elegido para celebrar su unión, podía imaginarme que habría mucha gente,
desde conocidos de Liverpool, hasta lo más selecto del mundo de la música, cine
y moda.
David
llamó dadas las diez de la mañana, se le escuchaba peculiarmente feliz y yo me
sentía un poco rara, como si ahora fuera una nueva relación, aún así, me sentía
feliz con ese sentimiento; él me comentó que pasaría a las doce del día para
llevarme a casa de Kate y pasar por lo menos, un poco de tiempo conmigo. Hice
un segundo intento por convencerlo y hacer que fuera conmigo a la boda, pero
fue en vano, él no planeaba fallarle a su banda.
Una
vez concluida la llamada, fui a darme un baño, alisté mis cosas y
posteriormente esperaría en mi casa a Sofía junto con la chica que nos
maquillaría. Y así fue, dadas las diez y media, Sofía llegó acompañada de la
maquillista, cada quien tenía elegido su peinado y su makeup, habíamos
detallado lo que queríamos y ahora sólo quedaba tener la paciencia para esperar
mientras terminaba con una para comenzar con la otra, y en todo ese asunto, nos
llevamos dos horas. Dos largas y necesarias horas en las cuales pude comentarle
a mi prima lo de mi compromiso.
Asombrada,
confundida e indecisa, me felicitó por algo que no creía posible: que yo
quisiera casarme. Sabía que tenía muchísimas dudas que quería disipar tal y
como Kate y Delilah lo hicieron, pero pensó que no sería prudente, por lo cual,
se limitó a sonreír después de toda explicación dada.
La
maquillista parecía disfrutar del chisme, sin embargo ella no sabía de qué
David hablábamos y tampoco sabía a qué nos dedicábamos o a quienes conocíamos,
por lo cual, no nos preocupaba que ella se entrara del asunto.
Al
finalizar, la estilista salió de casa, Sofía y yo terminamos de cambiarnos
intentando no arruinar el peinado ni el maquillaje al ponernos los vestidos,
los cuales por cierto, no me cansaba de admirar, aunque me parecía gracioso el
hecho de tener una especie de fiesta hippie, en ese lugar tan fuera del
contexto para lo que intentaba Kate.
A
las doce en punto llegó David, tocó la bocina de su auto, Sofía y yo nos
asomamos por la ventana y él viajaba en un hermoso convertible, llevaba atado
su cabello, unos “ray ban aviator” y llevaba encima una camisa blanca, abierta
hasta el segundo botón; cuando bajó del auto pude ver sus jeans de azul casi
oscuro, marcando su buena figura y calzaba unos zapatos “Raúl Café”. Mi prima y
yo nos miramos teniendo una expresión que unía un solo sentimiento: se veía
jodidamente sensual.
-Deja
de morderte el labio o le diré a Paul- amenacé a mi prima cuando ella pensó que
no veía lo que hacía. Ambas reímos.
-Lo
lamento, es sólo que jamás lo había visto vestido de forma.
-Bien
disfrútalo un poco, yo no observo así a tu prometido...
-Cierto,
tú saliste con él...
-Cuando
tenía quince y sólo un par de veces- dije riendo, cuando a mi mente llegó
aquella imagen donde Paul y yo nos besamos en su casa en aquella noche que se
le dio por muerto y aún no andaba con Sofía. Sin duda sería un secreto que sólo
él y yo nos llevaríamos a la tumba.
Mi
prima y yo bajamos llevando nuestros bolsos y respectivos regalos a mano, David
tocó el timbre por segunda ocasión y le pedí a Sofía que le abriera, ella
atendió, entraron juntos a la sala y escuchaba a David halagar a mi prima, yo
reía porque después del gesto “orgásmico” que había expresado Sofía, ir
caminando a un lado de él y escucharle palabras tan encantadoras, seguramente
sentía sus rodillas temblar.
-¿Y
qué traes en el asiento trasero?- preguntaba Sofía
-Oh
traigo el regalo para Ringo y Kate...-contestó él sonriente, al escuchar
aquello salí casi corriendo de la cocina.
-¿Irás
a la boda?- pregunté emocionada, pero no duraría mucho.
-No,
pero quisiera...-David se quedó callado en cuanto me vio, me miró de pies a
cabeza y parpadeó rápido.
-¿Qué
quisieras?- insistí
-Lo
siento, es sólo que luces muy hermosa. Pareces la novia- concluyó sonriente y
yo comencé a reír aunque sintiéndome halagada por su reacción.
-Estás
loco, más bien ya tienes cierta idea en la mente- le contesté y me acerqué para
besarlo.
-¿Este
es tu regalo?- preguntó al ver la caja que llevaba en las manos.
-Sí...
por cierto, te ves increíblemente guapo y luces muy bien en tu convertible,
pero será mejor que lo vuelvas a montar porque nos despeinaremos y no queremos
eso ¿Verdad Sofi?
-No.
Lo lamento Dave.- él sonrió y asintió, mientras nosotras tomábamos nuestros
abrigos, él ya montaba el toldo de nueva cuenta. Salimos los tres y subimos al
auto, como el trayecto de mi casa a la casa de los Starkey era considerable,
nos llevamos cerca de 45 minutos en llegar, también debido a que el transito
era difícil.
Dave
y yo platicábamos sobre el nuevo disco de Pink Floyd y el recibimiento que
estaba teniendo y la desaparecida etiqueta de “grupo underground”; Sofía
parecía ir más en sus asuntos, parecía pensativa, quizá sólo quería ignorar que
se sentía como el “mal tercio”. Cuando David me comentó que aún no les hablaba
a los Floyd sobre nuestro compromiso, noté un poco incómoda a mi prima, pero no
pasó a más, pues interrumpí el tema con cualquier tontería.
Llegamos
a casa de los Starkey, la mamá de Kate nos recibió y nos llevó a la sala, John
y Delilah ya estaban ahí, ambos se sorprendieron de ver a David con nosotros,
ignoré las miradas que se dirigieron y los saludé, así como Dave. Justo en ese
instante, Paul llegaba casi corriendo hasta donde estábamos nosotros, se había
retrasado debido a un asunto con Eastman, el tipo que llevaba sus acciones.
-David,
no creí que las camisas de vestir se te vieran tan bien, estoy enamorado-
intentó bromear John, aunque yo sabía que sólo lo hacía para quitarle al
momento la incomodidad.
-Gracias
John, es increíble saber que te tengo como admirador... aunque no sea
precisamente como esperaba- ahí todos reímos.
-Oh
por cierto David, creo que no los he felicitado por su compromiso- dijo
repentinamente Sofía, como si recordara algo muy importante que decir en un mal
momento.
-¿Qué?-
preguntó de inmediato Paul, David pese a su extraña reacción, sonrió
enormemente al ver que no tardé en contárselo a mis amigas, tomándolo de una
manera quizá errónea, es decir, me entusiasmaba la idea, pero no llamé a las
chicas sólo porque muriera por eso.
-María
y yo nos hemos comprometido- contestó David abrazándome por los hombros y el
rostro asombrado de McCartney no me dejó en paz ni un solo segundo.
-Oh...
vaya... esto es algo totalmente inesperado, así que fe...-Paul no pudo dar su
forzada felicitación debido a que Ringo llegó, dirigió una extraña mirada a
David pero continuó como si no supiera nada.
-Chicos
muchas gracias por venir, lucen demasiado bien- comentaba Starr con una sonrisa
que delataba su emoción.
-Ringo,
amigo, permíteme adelantar mi felicitación- decía David acercándose a Starkey.
–Espero que Kate y tú tengan una larga vida en feliz matrimonio, ambos son unas
excelentes personas y merecen siempre cosas buenas.
-Vaya...
gracias David, es muy lindo escuchar esas palabras en un día tan importante...
-Lo
sé. Les he traído un pequeño presente- David tomó la caja grande y se la
entregó a Ringo, quien seguía muy extrañado con la melosa felicitación de
Gilmour.
-¿No
te quedarás?- preguntaba Ringo
-Lamentablemente
no. Tengo una presentación con los chicos para la BBC y no puedo fallar, me
habría encantado acompañarlos.-Contestó David bastante avergonzado.
-Oh,
entiendo amigo, no te preocupes, sé cómo pueden ser estos asuntos. Mucha suerte
en su presentación- Pese a que Ringo era sincero con sus buenos deseos, había
algo en su conducta que hacía parecer que el saber que David se iría, lo
aliviaba.
-Ya
que hablamos de ausencias ¿dónde está Harrison?- preguntó John
-Él
nos alcanzará hasta allá, creo que tuvo cierto inconveniente con su
auto.-contestó Paul.
-Bien,
me retiro. Nuevamente, felicidades...-se despidió David, me tomó de la mano y
me hizo acompañarlo hasta la puerta.
-¿Pasa
algo?- pregunté
-No,
sólo quería despedirme de ti de forma un poco más privada, siento que a veces
tus amigos se sienten un poco incómodos
al vernos juntos...-decía con ciertos pensamientos nublando su cabeza.
-Tal
vez sólo eres paranoico- quise darle calma, pero yo también percibía eso. Él me
besó y le desee suerte. Me sentía un poco desanimada, pues estaría sola esa
noche que consideraba importante, pero sabía que aquellos momentos terminarían
muy pronto, cuando él y yo nos casáramos.
Volví
al interior y pude ver a los chicos en una plática acalorada con mis amigas,
cuando Lennon me vio hizo una seña que me hizo saber que en esos comentarios yo
estaba involucrada y que seguramente tenía que ver con mi compromiso.
-Por
cierto ¿Dónde puedo poner mi regalo?- pregunté, ya que al habernos reunido ahí,
en casa de Ringo, seríamos los primeros en dar los obsequios.
-Puedes
dárselo a mi madre...-contestó Ringo y eso fue lo que hice.
-Entonces...
¿Dónde está Kate?- preguntó Delilah
-En
la habitación que se encuentra al fondo del pasillo, ella espera por ustedes.-
contestó Ringo –Será mejor que suban cuanto antes, yo preguntaré cómo van las
cosas para saber a qué hora salir.- Todas subimos al segundo piso y caminamos
hasta el fondo del pasillo, tocamos la puerta y la voz de Kate nos invitó a
pasar, nosotras nos miramos sin poder ocultar la emoción.
Al
entrar pudimos ver a la mamá de Kate ahí, de pie detrás de ella.
Nos
observó y manteniendo esa sonrisa conmovida, se hizo a un lado para que
pudiéramos verla nosotras: Lucía increíblemente hermosa.
No
podíamos creerlo, Kate intentaba no llorar, hacía en verdad un gran esfuerzo
por no arruinar su maquillaje ni el de nosotras al contagiarnos de su alegría.
Se
giró, pues nos veía desde el espejo que era de cuerpo completo, nos sonrió y
nosotras hasta ese instante pudimos sonreír también; gritamos, porque estábamos
emocionadas y éramos absurdas. La abrazamos y ella no podía emitir comentario
alguno, quizá era así como se sentía casarte con tu gran amor: inefable.
-¿Pueden
creerlo? Porque yo no, siento que moriré- decía entre risas y sin borrar la
enorme sonrisa de su rostro.
-Para
nada- contestó Delilah -¡Pero mírate! Eres la novia más hermosa de toda
Inglaterra.
-No
puedo creer que puedas verte más bonita de lo normal- dijo Sofía
-Entiendo
que exageren este día...- contestó Kate un poco ruborizada.
-No
exageran Kate- respondí –realmente luces encantadora, Ringo volverá a
enamorarse de ti.
-¡Eso
espero!- gritó ella y todas reímos. –Pero vean lo hermosas que se ven... sabía
que había hecho una buena elección- comentó muy orgullosa de su buen gusto por
la moda.
Y
aquello era totalmente cierto, los vestidos que Kate había elegido junto con
Jean Shrimpton eran unos modelos sencillos pero bastante adecuados para una
boda, máxime si era muy hippie. Eran vestidos cuyo largo llegaba hasta el
inicio del pie para evitar tropiezos, no eran tan holgados, pero tenían un
hermoso desvanecido; su manga era de hombro caído y cada quien llevaba un color
de su preferencia: Sofía usaba un lila, Delilah un amarillo casi crema tan
propio de los sesentas y yo usaba un color perla.
El
borde de la manga tenía unos ligeros holanes y un delicado listón que hacía de
costura y adorno. En cuanto a los peinados, las trenzas imperaron; Delilah
llevaba la mitad de su cabello suelto, ondulado y sólo peinó dos delicadas
trenzas hacia enfrente, tipo “Lolita”. Sofía por su parte, hizo una trenza
también en la parte superior, llevando el inicio de ésta de izquierda, para
terminar hacia la derecha en un tejido “francés”, al mismo tiempo que alació su
castaña cabellera. Kate optó por una trenza francesa con estilo despeinado y
grueso, llevándola un poco de lado, rodeando por la parte trasera de su cabeza,
yendo de derecha a izquierda.
Yo
recogí mi cabello en dos trenzas gruesas y también en un estilo despeinado,
atándolas detrás. Las cuatro usamos flores: Delilah, Sofía y yo, usamos una
margarita en nuestra oreja izquierda, mientras que Kate optó, obviamente, por
una delicada corona de flores, las cuales parecían pequeñas manzanillas y ella
bromeaba con eso.
Estábamos
orgullosas de cómo lucíamos y pensando que sin duda, sería la boda del año.
Y ahí mi foto favorita de Jane *-* aka Kate jajaja.
Qué decirles, están de suerte, es que me he puesto a escribirle a full a la nove porque ya me fijé una meta y espero poder alcanzarla y es terminar des escribir la historia en los próximos días :3
Joan: aquí empieza todo el asunto de la boda que comenzó un poco después del día que esperabas jajaja.
Doramas: Me da risa que te rías del sufrimiento de Harrison, pero imagino que fue un berrinche muy gracioso xD
¡Gracias por los ánimos y los comentarios! Bonito viernes :3

Awwww qué bonito capítulo. Yo también me emocioné como si Kate fuera mi amiga en la vida real y todo tan descrito así en mi cabeza se veía bonito (exijo un vestido de esos).
ResponderEliminarLennon como buena señora chismosa no sabe disimular ni madres y Paul la otra ñora no sabe disimular enfrente de David, el cual me da un poco de cosa porque pobrecito nadie lo quiere jajajajajajajajaja (pero debo reconocer que es bastante chistoso).
Hija que hermoso 😢😢 la descripción y todo fue hermosa, me lo imaginé en mi cabecita jajajaja
ResponderEliminarEse David no se por que me cae mal jajajjaja me caga que no tenga tiempo para María y sus amigos, espero de verdad que en esa boda pase algo con George, algo que haga reaccionar a la chiquilla esta jajajaja
Bueno hijaza mía me gustó mucho el capítulo :) espero pronto el próximo :*