Abbey Road...#657
Todos
salimos a prisa y les rodeamos, aplaudíamos al ritmo de sus voces y los coros
se hacían escuchar fuerte en la intemperie; los recién casados estaban por
salir y todos nos formamos para recibirlos y mientras algunas burbujas
aparecían de cualquier lugar, cuando ellos salieron lanzamos pétalos en lugar
de arroz.
La
canción terminó, echamos algunos gritos y los familiares comenzaron a fotografiarse
con la pareja, Jean mostraba a los asistentes la mesa donde se pondrían los
obsequios y se nos fue guiando a nuestros lugares; los Beatles y nosotras nos
sentaríamos juntos en una mesa, mientras que Jean, Twiggy y Sharon Tate
estarían en la mesa contigua con sus respectivas parejas.
Mientras
esperábamos a que hubiera más orden, John bromeaba diciendo que se sintió como
monaguillo de iglesia, pero que valía la pena, ya que después haría pagar a
Ringo, porque claro, John siempre sería John. Paul en cambio comentaba
emocionado la intervención de Nina y Etta y esperaba poder intercambiar
palabras con ellas, al igual que nosotras tres. George en cambio permanecía
serio, con medias sonrisas y parecía distraído.
Pronto
sirvieron el banquete, porque no era comida, era un banquete, así que aquellas
mesas se adornaban de colores y se llenaba de un aroma apetitoso el gran
espacio abierto, que estaba decorado con detalles vintage y tenía una hermosa
vista hacia un pequeño y escondido lago trasero.
En
lugar de una carpa plástica, se usó una tela semi transparente en colores crema
y blanco que se usó para cubrirnos del sol, había un bonito escenario y la
iluminación informaba que sería adecuada y perfecta al anochecer; antes de
comenzar a comer, Ringo subió al escenario, del que no estábamos tan lejos y
dedicó unas palabras.
-Buenas
tardes, gracias por su presencia y su paciencia, nos alegra en demasía
compartir este enlace con ustedes, nuestro sinceros amigos y queridos
familiares. Ahora es momento de unirnos en un brindis por nosotros, por Kate y
por esta década que ha sido maravillosamente extraordinaria e inolvidable.
¡Salud!
-¡Salud!-
contestamos al unísono y bebimos.
Comenzamos
a comer y seguíamos con el buen ambiente, George parecía un poco más relajado,
pero su actitud un poco distante me daba mala espina, además que me recordaba que
inevitablemente debía tener la dichosa plática de mi compromiso con David y me
sentía mal por pensar, que quizás podría herir sus sentimientos, aunque no me
gustaba pensar de esa manera, parecía muy pretencioso siquiera hacerlo, pero
debía estar preparada para todo.
Entre
los obsequios se encontraron algunos enviados por los ausentes Keith Richards y
Robert Plant, que por obvias razones declinaron la invitación, ambos quizá
prefirieron la soledad para padecer el sufrimiento producto de un corazón roto;
además también apareció un regalo con las iníciales “O.O.”: Ozzy Osbourne,
eterno pretendiente de Kate.
Posterior
a la comida y cuando degustábamos el postre y continuábamos con las pláticas
amistosas, Ringo y Kate volvieron a subir al escenario, éste tomó el micrófono
y pidió nuestra atención.
-Amigos,
me alegra verlos disfrutando del banquete y la convivencia, debo interrumpirlos
un poco porque ha llegado el momento de realizar el primer baile romántico con
mi esposa- decía sonriente y la tomaba de la mano.
-¡Cuídate
los pies Kate!- gritó Lennon, haciéndola reír.
-Gracias
John, por tu aportación siempre tan útil- contestó Ringo con sarcasmo- Así que
sin más interrupciones comencemos, pero para ello, he de llamar a este amigo
quien me hará el favor de deleitarnos con su voz y su presencia. Bienvenido-
Ringo se hizo a un lado para dejar ver que detrás de él aparecía nada más y
nada menos que el mismísimo Frank Sinatra.
Los
presentes nos pusimos de pie y comenzamos a aplaudir, él agradeció el
recibimiento y Kate se emocionó; Frank se dirigió a ella, le entregó una flor y
la felicitó dándole un cariñoso abrazo, mientras ella intentaba controlar su
emoción y pensaba lo curioso que era, que tanto Pam como Kate fueran grandes
admiradoras del mismo intérprete.
Ringo
llevó a Kate hasta el centro de la pista y los músicos acompañaron a Frank para
dar inicio a la canción para el baile de los recién casados: “LO.V.E.”; ellos
bailaban y nosotros aplaudíamos al ritmo de la música, posteriormente los
padres de Ringo y los de Kate pasaron para bailar junto con ellos y casi al
finalizar la canción, nos invitaron a todos los demás a entrar a la pista.
Cuando
la canción terminó Frank los felicitó y cantó “Fly me to the moon”, todos
buscaban pareja salvo mis amigas, cuando miré a George él había invitado a
Twiggy a bailar, por lo cual decidí ir a sentarme y encender un cigarrillo; tan
abstraída estaba mirando a los demás que me sobresaltó una mano tocando mi
brazo: era George Martin. Me sonrió amablemente, me quitó el cigarrillo para
apagarlo y me invitó a bailar; acepté un poco tímida por aquel eterno
sentimiento de enamoramiento adolescente que tenía con él. Terminando la pieza,
Sinatra cantó “The way you looks tonight” y continuamos bailando. A Martin Le
parecía extraño que no estuviera con Harrison, pero no dijo algo al respecto,
tuvo la prudencia de hacerme sentir acompañada.
Al
finalizar fue el turno de Simon and Garfunkel quienes comenzaron con “Mrs.
Robinson” y siguieron con otros éxitos para amenizar, en ese instante Delilah y
John estaban a las grandes danzas con los Kinks, Sofía y Paul platicaban con Maggie
Smith y Kate y Ringo continuaban bailando y disfrutando su fiesta. Yo me
entretenía con Grace Slick y su banda, mientras que Harrison estaba metido en
una profunda conversación con Bob Dylan, quien al parecer se percató de que los
observaba y al mirarme sonrió a medias y me saludó agitando su mano, a lo que
respondí con el mismo gesto.
Nina
Simone y Etta James alternaron también en el escenario.
Cuando
la fiesta estaba tan entrada como la noche, John, Paul y George decidieron
darle un regalo a Ringo y de paso a todos los demás que asistimos a la boda.
Eran
las diez de la noche, el clima era cálido, era sin duda una extraña noche de
verano por ese buen clima, era grandioso ver a tanto músico conocido, actor,
modelo, escritor. Entonces en el momento menos esperado, vimos subir a los tres
Beatles restantes al escenario con sus respectivos instrumentos, invitando con
ellos a Charlie Watts, de los Rolling Stones, para que tocara la batería con
ellos; tanto fue nuestro asombro que no tardamos en acercarnos al escenario.
-Buenas
noches amigos y familiares- hablaba John. –Nos complace tanto estar esta noche
aquí, disfrutando de la compañía, el amor y los buenos momentos. Si justo ahora
se preguntan ¿Qué demonios hacemos acá arriba? La respuesta es sencilla: éste
es nuestro regalo para Ringo.
-Antes
queremos felicitarlo de nueva cuenta por su unión y desearles una vida en
matrimonio feliz y duradera- intervino Paul.
-Los
amamos amigos, por cómo son- dijo George.
-Y
esta noche, teniendo al gran Charlie en la batería, queremos cantar algunas de
nuestras canciones para ustedes. Por Kate y Ringo- John hizo un brindis más y a
la cuenta de tres comenzaron a tocar “I feel fine”, todos los ahí presentes nos
volvimos locos de verlos tocar de nuevo y nadie más en toda Inglaterra lo
sabía, que estaban ofreciendo un concierto más, aunque fuera privado.
Era
increíble ver cuántas celebridades ahí coreaban sus canciones, cómo disfrutaban
de su música y era gracioso ver a Ringo del otro lado, como espectador y
bailando las canciones de su banda. Continuaron con “It’s only love”, “Do you
want to know a secret?”, “I’ve just seen a face” y endulzaron la noche con
canciones como “And I love her”, “Girl” y “Oh! Darling”. Para finalizar nos
volvieron locos de nuevo con “All you need is love” y cerraron con “She loves
you”; dicha canción nos llenó de nostalgia y no era para menos, ellos se veían
emocionados, no sabíamos si por el alcohol o los ánimos de la fiesta, pero pese
a los años, al cantar esa mítica canción, era como verlos en sus inicios,
jugando, disfrutando, sonriendo.
Coreábamos
una canción que había marcado a una generación y que identificaba el ritmo de los
Beatles al inicio de los sesentas. Mis amigas y yo saltábamos como fanáticas,
cada quien había puesto una memoria en su mente al escuchar esa canción y
decidimos dejar salir la euforia con gritos y bailes.
Al
finalizar agradecieron como siempre, bajaron y todos continuábamos en ese
carnaval que estaba siendo la exitosa boda de nuestros amigos.
El
baile cesó para algunos cuando el DJ subió, muchos de nosotros platicábamos y
de pronto mientras curioseábamos con la mirada, Delilah y yo nos encontramos
con una figura alta, delgada y muy bien vestida, la cual portaba una cabellera
pelinaranja con destellos dorados: David Bowie.
Llevaba
puesto su chaleco sastre desabotonado, su camisa también lo estaba hasta el
tercer botón, sus mangas estaban dobladas hasta el codo y fumaba mientras
escuchaba atentamente a Allen Gingsberg. Delilah y yo coincidimos en que aquel
era el mejor de los aspectos que le habíamos visto a Bowie, quien lucía galante
y sensual.
-Me
lo daba-dijo de pronto y sin dejar de mirarlo.
-Me
lo re daba- contesté. Sofía se percató de nuestros comentarios y miradas
extasiadas y comenzó a reírse, llamando la atención de Paul, John y George.
-¿Qué
tanto miran?- preguntó Paul
-¡Nada!-
contestamos al instante ella y yo al ser descubiertas, mientras que los tres
intentaban encontrar aquello que nos tenía tan entretenidas. Sofía seguía
riendo de nuestra torpeza.
-Deberíamos
ir por un trago- dijo John quien parecía estar ya algo enfiestado.
-Estoy
de acuerdo, quizá en el camino nos encontremos con algunos amigos- decía
Delilah y caminaron juntos hasta donde estaban las bebidas.
-Creo
que quiero ir a bailar ¿qué dices?- dijo Sofía y Paul aceptó. Todos caminaron
para sus respectivos rumbos dejándonos a George y a mí a solas, con quien de
pronto sentía que todo estaba nuevamente mal, pues durante toda la tarde,
parecía estar evitándome.
-¿Qué
quieres hacer?- pregunté
-Fumar,
pero no tengo encendedor, creo que iré a buscar uno...
-Podemos
ir por el mío hasta mi bolso- invité.
-Oh
mira... La señorita Hardy tiene uno- decía George señalando a Françoise Hardy,
invitada de honor por parte de Kate. Harrison comenzó a caminar sin invitarme o
esperarme, por lo cual di por hecho que no quería estar conmigo. -¿A dónde
vas?- preguntó confundido al verme caminar hacia el lado contrario.
-Creo
que iré al baño, suerte con el encendedor- él sonrió y siguió su camino. Entré
al tocador, salí, me retoqué el maquillaje y me senté en una de las bancas que
estaban cerca hasta que una adormilada y familiar voz me distrajo.
-Es
una fiesta y no se supone que deba haber gente solitaria...
-¡Bob!
Hola- saludé sonriente y él se sentó a mi lado, me invitó un cigarrillo y se
quedó en silencio junto conmigo unos instantes mientras veíamos a los demás
disfrutar.
-Qué
hermoso es el amor ¿no crees? Mira todo lo que logra ¿Hace cuánto tiempo veías
tantas caras sonrientes sin usar drogas?- reí un poco y lo miré.
-Creo
que hacía bastante tiempo. Tienes razón, el amor es increíble.
-Tienes
mucho trabajo por hacer, debes ir pensando cómo superar esta grandiosidad,
puedo conseguir a Jack Kerouac para ti- decía sonriente pero con cierto humor
sarcástico.
-¿De
qué me hablas?- pregunté confundida.
-De
tu boda- contestó con la misma expresión al mirarme.
-¿Qué?
-Ya
me lo han hecho saber. No te preocupes, somos como cinco los que sabemos
esto... No pensabas decírmelo ¿cierto?- preguntó.
-Apenas
llevo un día como la prometida de alguien, no es para tanto.-le contesté.
-Creo
que como tu ex novio, pienso que sí lo es...
-¿Ex
novio? Bob, eso fue cosa de dos semanas- dije riendo.
-Tal
vez para ti, pero para mí fue como un sueño concedido para hacerse realidad.
-Te
encanta exagerar las cosas ¿verdad?
-Estoy
siendo sincero. Bastante, yo diría...- él me observó unos instantes y yo volví
a sonreír -¿Me contarás?- suspiré y tiré mi cigarrillo.
-David
Gilmour, creo que lo conoces. No tenemos fecha, sólo nos hemos comprometido, es
todo.
-Esperaba
más detalles
-Como
siempre...-él sonrió
-¿Y
en verdad quieres casarte? Nunca te vi un poco de deseos por hacerlo ¿qué te ha
hecho cambiar de opinión?
-El
amor...-contesté
-¿Estás
segura?
-Sí.
No sé cómo sucedió pero en él encuentro todo lo que esperé de una relación...
-¿Cuánto
tiempo llevan juntos?
-Casi
un año.
-¿Y
estás segura de...?
-Deja
de molestarme con esa pregunta- le pedí un poco exasperada.
-Tal
vez me entristece un poco la idea, María “ojos bonitos”. Cuando supe la noticia
no pude evitar recordar el día en que te conocí y cómo de alguna extraña
manera, creamos un vínculo especial, hasta la fecha.
-Ha
sido emocionante y bastante lindo...
-Te
quiero mucho María y sólo quiero que seas feliz- besó mi mejilla, pareciendo
advertirme algo sobre la decisión que tomaba. Se levantó y comenzó a caminar.
-¡Espera!-
le grité y se giró. -¿Cómo lo supiste? Es decir... ¿Quién te lo dijo?- quise
saber, él me dio una media sonrisa, miró hacia el suelo y contestó...
-Te
sorprenderías...-Y fue todo. Me dejó ahí en medio de claro/oscuros, intrigada y
sola.
Me
levanté y tomé camino por una barda de madera que adornaba las periferias, se
encontraba cerca de la pista, por lo cual podía ver a mis amigas disfrutar de
la fiesta; continué caminando con una sonrisa pacifica hasta que casi al finalizar
el camino, me encontré con un solitario Harrison, recargado en la barda y
tomando una copa de cualquier bebida alcohólica. Veía a los demás con un gesto
serio y un poco melancólico.
Me
acerqué sigilosamente hasta su lado y me recargué en la barda.
-Qué
boda tan hermosa ¿no crees?- pregunté, él me miró, sonrió un poco y volvió la
vista hacia la pista de baile.
-Es
excesiva...
-Lo
olvidaba...
-Es
decir- dijo sonriendo con un poco de pena por su comentario –Claro que es
hermosa, pero no deja de ser excesiva.
-Y
tú no dejas de ser tú- contesté bromista y él sólo me miró. –Sabes... pensaba
en algo que me resultó interesante...
-¿Sobre
la boda?- continuaba mirando a los demás.
-No,
sobre mis amigas. Pensé que es bastante curioso que aquellas chicas que llevan
una relación amistosa conmigo, terminan involucrándose con los Beatles.- dije
riendo y él se mostró pensativo.
-¿Involucradas?
-Sí.
Delilah, aunque estaba un poco confundida con Jonesy, está ahora compartiendo
su vida con John en una lujosa mansión. Mi prima está por casarse con Paul, su
eterno amor... Y Kate... bueno- dije señalando para obviar la situación que nos
tenía ahí reunidos.
-Todas
están con ellos...
-Así
es. Es como si mis amigos buscaran estar con mis amigas y eso me hace feliz,
aunque todo sea circunstancial. Pero a final de cuentas pese a ser curioso, es
hermoso, cómo ellas están con ellos...
-Mientras
tú estarás con alguien más...-Dijo en un tono sarcástico, llevando una sonrisa
entre burlona y molesta.
-¿Perdón?
-Que
yo tengo un castillo y tú un compromiso- respondió mirándome a los ojos con el
gesto más serio que pude haberle visto antes. Mi expresión cambió drásticamente
y el aire parecía desaparecer.
George
se alejó de la barda, terminó su bebida y lanzó la copa hacia cualquier lugar;
me dio la espalda y parecía que comenzaría a caminar.
-Lo
sé María...-dijo cabizbajo. Yo avancé unos cuantos pasos para estar a la par de
él.
-¿Cómo
es que...?
-Tus
amigas no son tan buenas guardando secretos- dijo medio sonriente, pero aún era
evidente que esos gestos forzados provenían de un hartazgo emocional.
-George...
lamento que te hayas enterado por terceros, fue muy rápido, sucedió apenas ayer
en la noche, no significa que no planeara decírtelo.- Lo miraba afligida, no
quería perder mi amistad con él. Harrison me miró por unos instantes, haciendo
de los breves silencios una eternidad.
-Prefiero
la manera en la que se dio, de lo contrario...
-¿Qué...?
-Nada,
ven, acompáñame. Quiero que escuches algo.- me tomó de la muñeca y me hizo
caminar junto con él mientras cargaba su guitarra en el hombro izquierdo.
Caminamos
en silencio, nos alejábamos cuanto podíamos del ruido tan absorbente; noté que
nos dirigíamos al frente de la mansión, justo a la majestuosa fuente que daba
la bienvenida a tan impresionante lugar. Soltó mi mano un poco antes de llegar
y me limité a seguirlo.
Tomó
asiento en uno de los bordes de la fuente, me pidió con un ademán que me
sentara a un lado suyo y lo hice. La iluminación hasta ese punto era adecuada:
bajas luces de la mansión y alta iluminación natural, gracias a la luna que
brillaba grande y en lo más alto de aquel cielo peculiar.
Sacó
su guitarra con cuidado, cerró el estuche y lo recargó a un lado, cerca de él,
afinó un poco las cuerdas y yo lo miraba con atención, principalmente porque
estaba adivinando su estado anímico.
-Debe
parecerte raro que use una electroacústica, pero le robé la idea a Dylan.
-Eso
lo explica- contesté intentando entender qué sucedía. Él suspiró y miró hacia
el suelo pareciendo indeciso. Me miró y nuevamente clavó su mirada en la mía y
podía sentir la diferencia en nuestras expresiones.
-Mañana...
es el lanzamiento oficial de esta canción, sólo que la interpretación estará a
cargo de Ray Charles, quien aceptó hacerme ese favor...
-Imagino
que más bien es un honor- comenté medio sonriente y él correspondió al gesto.
-Sólo
quiero medir el impacto en su recibimiento, me siento aún un poco inseguro,
aunque no puedo evitar pensar que es una gran composición...
-Ya
no deberías dudar...
-Lo
sé.-Respondió, suspiró y mirándome fijamente a los ojos prosiguió –La cuestión
es... que quiero que la escuches antes de su lanzamiento, en mi versión y en mi
propia voz; desde luego, la versión del álbum suena mucho mejor, pero entiendes
a lo que me refiero. –Me limité a asentir.
-Puedo
saber... ¿por qué la necesidad de adelantarme la presentación?
-Porque
esta canción nació gracias a ti...
-George...-estaba
por comenzar con un sermón pero él me detuvo. Mi corazón comenzaba a acelerarse
y temía por perder los estribos.
-Te
pido que me permitas hablar. Estos días de convivencia, en los cuales
reforzamos nuestra amistad, descubrí la respuesta de aquello que me preguntaste
sobre por qué insistía en volver a ti y buscar tu amistad... Bien, todo se
limita a una palabra, que quizá no nos dé precisión, pero sí vertientes para
explicar por qué me agradas tanto.- apreté un poco mis labios y mis ojos
comenzaban a entristecerse.
-¿Y
cuál es?- intenté hablar sin reflejar mi aflicción.
-“Algo”.-
contestó brevemente y mi gesto fue de absoluta confusión. –Y para explicar ese
“algo” es que escribí esta canción. Promete que me dejarás cantarla hasta el
final- pidió.
-Lo
prometo- contesté con dificultad. Él sonrió complacido y un poco conmovido por
el momento.
Acomodó
bien su guitarra y dio inicio con una entrada bastante melódica para ser
introducción; tenue, pero llamativa. E inmediatamente después hizo salir su voz
en un melancólico y romántico canto, para cantar los versos más sinceros,
enamorados y tristes (por su tono) que
pude escuchar.
-“Something in the way, she moves, attracts
me like no other lover. Something in the way she woos me...”- No había
palabras para expresar el tono de voz en George y tampoco podría describir la
manera en que me sentí.
Él
cantaba con el alma y yo recordé la primera vez en que Harrison me hizo
escuchar a solas una composición suya: fue en su primera visita a Estados
Unidos, él estaba solo en su habitación y cantó para mí.
-You’re asking me will my love grow... I
don’t know, I don’t know. You stick around now it may show... i don’t know, i
don’t know...”- Y así dio inicio al solo de guitarra más romántico,
nostálgico y hermoso que pude haber escuchado en mi vida. Para ese punto, mis
lágrimas caían a cantaros por mis mejillas, tomé un pañuelo y limpié un poco mi
nariz y con otro mis mejillas con un discreto tacto.
No
se podía tomar aquello como otra cosa, pues era evidentemente, una declaración
de amor. Una de las más tristes y bellas por cierto. Sin embargo él estaba tan
conectado con la canción que aún no se percataba de mi abajeño estado de ánimo.
-“Something in the
way she knows, and all i have to do is think of her. Something in the things
she show me. I don’t want to leave her now, you know I bealive and how...”-
Y así, después de un par de notas más, aquella canción terminó casi como
inició.
George
después de unos instantes me miró y yo tenía clavada la mirada en el suelo, él
al darse cuenta de que lloraba, dejó de inmediato su guitarra a un costado para
aproximarse cuanto pudo a mí.
-María
¿estás bien?...- él levantó mi rostro tomándolo del mentón, clavé mi mirada en
sus ojos preocupados, ahora culpables y asentí.
-Sí
George...-apenas exclamé.
-Lo
siento... lo lamento tanto...- repetía tomando mi rostro ahora con sus dos
manos –No puedo evitar arruinar todo ¿cierto?, no era esto lo que quería
provocar en ti, discúlpame por incomodarte.-decía casi atropelladamente, hasta
que me soltó lentamente.
-Lloro
porque es hermosa George y no logro concebir, que yo pudiera inspirar algo tan
perfecto.-contesté sinceramente.
-Gracias...
por aquello de “perfecto”. No es más que el efecto “María”, lo propagas en
todos, no sólo en mí, te aseguro que incluso tus amigos se han sentido
inspirados por ti. Esta... es sólo una pequeña manera de agradecer el tiempo
que me has brindado y las memorias que creamos juntos por este largo y
complicado camino. Quise que lo supieras antes... de que te cases, para no
causar mayores problemas- concluyó cabizbajo, siendo honesto pero sintiéndose
culpable.
Yo
intentaba reponerme, había sido algo inesperado.
-Ojalá
todas las formas de agradecimiento se parecieran un poco a ésta- dije sonriente
y él sonrió también.
-Seguiremos
siendo amigos ¿cierto?- preguntó de la nada, sin mirarme y esperando no ser una
molestia.
-George...-contesté
conmovida y con una risita. Me acerqué hasta él y lo abracé fuerte, él
correspondió el gesto de inmediato y sentí un par de lágrimas caer sobre mi
coronilla, por lo cual, me acurruqué más en su pecho... su siempre cálido
pecho.
-¿Y
ahora?- preguntó al separarnos.
-Creo
que es hora de dormir- ambos nos levantamos y solicité un servicio de taxi,
mientras esperábamos, guardó su guitarra, le pedí que me platicara sobre los
avances que llevaba ahora su castillo y por lo que me decía, iba quedando
precioso.
Pronto
llegó el taxi que me llevaría a casa, le pedí que me despidiera de los demás y
agradecí por la canción que había escrito para mí.
-Será
lo más hermoso que la gente escuche en su vida George...
-Espero
que así lo piensen también.
-¿Cuándo
lanzarán a la venta el álbum?
-Quizá
en una semana, el problema ahora es que no tenemos nombre ni portada para el
álbum.-me comentaba un poco preocupado, pero me alegraba verlo más tranquilo
con todo.
-Algo
se les ocurrirá, créeme, los conozco- él sonrió y antes de subir al taxi me despedí
de él, besé su mejilla y nos dimos un breve abrazo.
-Cuídate
María...
-Tú
también George... Adiós.
-Adiós-
aquel tonó que había usado al momento de la despedida, me hizo sentir como si
fuera la última vez que nos veríamos. El taxi avanzó y poco a poco me alejaba
de la gran fiesta y la emblemática mansión con un profundo sentimiento de
tristeza.
Durante
mi trayecto pensaba que no permitiría que las cosas cambiaran drásticamente,
los Beatles habían sido mis amigos siempre y no quería que aquello cambiara,
ahora, dependía de ellos el saber llevar su amistad. También pensé en George,
confiaba firmemente en que pronto estaría repuesto, máxime si visitaba a Ravi,
que al parecer, era su idea principal en su viaje a la India; pese a ello,
pensaba que todo estaba fuera de lugar y era la primera vez que me había
planteado una posibilidad bastante objetiva: Estaba intentando auto-convencerme
de que eso era lo que quería para mi vida y la vida de los demás.
Cuando
al fin llegué a casa, casi dadas las cuatro de la mañana, pagué el taxi y entré
siendo abrasada por un silencio inefable; fui a la cocina, tomé un poco de jugo
y comí un par de chocolates que tenía. Revisé la contestadora y tenía un
mensaje de David diciendo que la presentación había sido un éxito y que a la
mañana siguiente iría a mi casa para almorzar juntos; suspiré y sentí una
extraña incertidumbre por los días próximos.
![]() |
| (Jijitl) |
Tuvieron que pasar tantísimos capítulos, tantos años para llegar a este momento: la canción.
Mala noticias (O buenas, no sé): Something no terminará este viernes porque no he terminado de escribirla jajaja, de que sí estoy muy cerca del final, lo estoy, pero no se cumplió la misión ): no tendré regalo de cumple jaja.
Me alegra que les haya gustado mucho la boda :3
Y agradezco sus comentarios.
Por cierto, tardaré en publicar en el blog de los Gallagher porque estoy enfocadísima en llegar al final de esta historia, estoy tan metida en el asunto como cuando estuve escribiendo el final de Honey Pie y descuidé ésta historia jajaja.
En fin, pasen una bonita tarde :3


Ay Dios me estás haciendo llorar mucho... Como es que se contiene tanto María?!?! Yo ya estaría a los pies del harrichon
ResponderEliminarTOMATE TU TIEMPO Y NUNCA LA TERMINESSSSS WAAAAHAJAJAJA...okno q triste... ya termina :'(
Igual espero el siguiente... Quiero saber q pasaaaaa
Awwww :( es, de nuevo, uno de los capítulos más tristes que te he leído 😭😭😭😭😭 la verdad qué huevos del George por cantarle something con el corazón en la mano y qué ovarios de la María por mantenerse entera y con la cabeza fría a pesar de todo eso. Yo estoy contenta de que aún no acabe pero bueno, sé que todo tiene su final :( como George broken ass y la Proud Mary (literal jajajaja).
ResponderEliminarBooooowieeeee se me olvidó contarte un sueño que tuve con él y contigo el lunes D;