Abbey Road...#657


Todos salimos a prisa y les rodeamos, aplaudíamos al ritmo de sus voces y los coros se hacían escuchar fuerte en la intemperie; los recién casados estaban por salir y todos nos formamos para recibirlos y mientras algunas burbujas aparecían de cualquier lugar, cuando ellos salieron lanzamos pétalos en lugar de arroz.
La canción terminó, echamos algunos gritos y los familiares comenzaron a fotografiarse con la pareja, Jean mostraba a los asistentes la mesa donde se pondrían los obsequios y se nos fue guiando a nuestros lugares; los Beatles y nosotras nos sentaríamos juntos en una mesa, mientras que Jean, Twiggy y Sharon Tate estarían en la mesa contigua con sus respectivas parejas.
Mientras esperábamos a que hubiera más orden, John bromeaba diciendo que se sintió como monaguillo de iglesia, pero que valía la pena, ya que después haría pagar a Ringo, porque claro, John siempre sería John. Paul en cambio comentaba emocionado la intervención de Nina y Etta y esperaba poder intercambiar palabras con ellas, al igual que nosotras tres. George en cambio permanecía serio, con medias sonrisas y parecía distraído.
Pronto sirvieron el banquete, porque no era comida, era un banquete, así que aquellas mesas se adornaban de colores y se llenaba de un aroma apetitoso el gran espacio abierto, que estaba decorado con detalles vintage y tenía una hermosa vista hacia un pequeño y escondido lago trasero.
En lugar de una carpa plástica, se usó una tela semi transparente en colores crema y blanco que se usó para cubrirnos del sol, había un bonito escenario y la iluminación informaba que sería adecuada y perfecta al anochecer; antes de comenzar a comer, Ringo subió al escenario, del que no estábamos tan lejos y dedicó unas palabras.
-Buenas tardes, gracias por su presencia y su paciencia, nos alegra en demasía compartir este enlace con ustedes, nuestro sinceros amigos y queridos familiares. Ahora es momento de unirnos en un brindis por nosotros, por Kate y por esta década que ha sido maravillosamente extraordinaria e inolvidable. ¡Salud!
-¡Salud!- contestamos al unísono y bebimos.
Comenzamos a comer y seguíamos con el buen ambiente, George parecía un poco más relajado, pero su actitud un poco distante me daba mala espina, además que me recordaba que inevitablemente debía tener la dichosa plática de mi compromiso con David y me sentía mal por pensar, que quizás podría herir sus sentimientos, aunque no me gustaba pensar de esa manera, parecía muy pretencioso siquiera hacerlo, pero debía estar preparada para todo.
Entre los obsequios se encontraron algunos enviados por los ausentes Keith Richards y Robert Plant, que por obvias razones declinaron la invitación, ambos quizá prefirieron la soledad para padecer el sufrimiento producto de un corazón roto; además también apareció un regalo con las iníciales “O.O.”: Ozzy Osbourne, eterno pretendiente de Kate.
Posterior a la comida y cuando degustábamos el postre y continuábamos con las pláticas amistosas, Ringo y Kate volvieron a subir al escenario, éste tomó el micrófono y pidió nuestra atención.
-Amigos, me alegra verlos disfrutando del banquete y la convivencia, debo interrumpirlos un poco porque ha llegado el momento de realizar el primer baile romántico con mi esposa- decía sonriente y la tomaba de la mano.
-¡Cuídate los pies Kate!- gritó Lennon, haciéndola reír.
-Gracias John, por tu aportación siempre tan útil- contestó Ringo con sarcasmo- Así que sin más interrupciones comencemos, pero para ello, he de llamar a este amigo quien me hará el favor de deleitarnos con su voz y su presencia. Bienvenido- Ringo se hizo a un lado para dejar ver que detrás de él aparecía nada más y nada menos que el mismísimo Frank Sinatra.
Los presentes nos pusimos de pie y comenzamos a aplaudir, él agradeció el recibimiento y Kate se emocionó; Frank se dirigió a ella, le entregó una flor y la felicitó dándole un cariñoso abrazo, mientras ella intentaba controlar su emoción y pensaba lo curioso que era, que tanto Pam como Kate fueran grandes admiradoras del mismo intérprete.
Ringo llevó a Kate hasta el centro de la pista y los músicos acompañaron a Frank para dar inicio a la canción para el baile de los recién casados: “LO.V.E.”; ellos bailaban y nosotros aplaudíamos al ritmo de la música, posteriormente los padres de Ringo y los de Kate pasaron para bailar junto con ellos y casi al finalizar la canción, nos invitaron a todos los demás a entrar a la pista.
Cuando la canción terminó Frank los felicitó y cantó “Fly me to the moon”, todos buscaban pareja salvo mis amigas, cuando miré a George él había invitado a Twiggy a bailar, por lo cual decidí ir a sentarme y encender un cigarrillo; tan abstraída estaba mirando a los demás que me sobresaltó una mano tocando mi brazo: era George Martin. Me sonrió amablemente, me quitó el cigarrillo para apagarlo y me invitó a bailar; acepté un poco tímida por aquel eterno sentimiento de enamoramiento adolescente que tenía con él. Terminando la pieza, Sinatra cantó “The way you looks tonight” y continuamos bailando. A Martin Le parecía extraño que no estuviera con Harrison, pero no dijo algo al respecto, tuvo la prudencia de hacerme sentir acompañada.
Al finalizar fue el turno de Simon and Garfunkel quienes comenzaron con “Mrs. Robinson” y siguieron con otros éxitos para amenizar, en ese instante Delilah y John estaban a las grandes danzas con los Kinks, Sofía y Paul platicaban con Maggie Smith y Kate y Ringo continuaban bailando y disfrutando su fiesta. Yo me entretenía con Grace Slick y su banda, mientras que Harrison estaba metido en una profunda conversación con Bob Dylan, quien al parecer se percató de que los observaba y al mirarme sonrió a medias y me saludó agitando su mano, a lo que respondí con el mismo gesto.
Nina Simone y Etta James alternaron también en el escenario.
Cuando la fiesta estaba tan entrada como la noche, John, Paul y George decidieron darle un regalo a Ringo y de paso a todos los demás que asistimos a la boda.
Eran las diez de la noche, el clima era cálido, era sin duda una extraña noche de verano por ese buen clima, era grandioso ver a tanto músico conocido, actor, modelo, escritor. Entonces en el momento menos esperado, vimos subir a los tres Beatles restantes al escenario con sus respectivos instrumentos, invitando con ellos a Charlie Watts, de los Rolling Stones, para que tocara la batería con ellos; tanto fue nuestro asombro que no tardamos en acercarnos al escenario.
-Buenas noches amigos y familiares- hablaba John. –Nos complace tanto estar esta noche aquí, disfrutando de la compañía, el amor y los buenos momentos. Si justo ahora se preguntan ¿Qué demonios hacemos acá arriba? La respuesta es sencilla: éste es nuestro regalo para Ringo.
-Antes queremos felicitarlo de nueva cuenta por su unión y desearles una vida en matrimonio feliz y duradera- intervino Paul.
-Los amamos amigos, por cómo son- dijo George.
-Y esta noche, teniendo al gran Charlie en la batería, queremos cantar algunas de nuestras canciones para ustedes. Por Kate y Ringo- John hizo un brindis más y a la cuenta de tres comenzaron a tocar “I feel fine”, todos los ahí presentes nos volvimos locos de verlos tocar de nuevo y nadie más en toda Inglaterra lo sabía, que estaban ofreciendo un concierto más, aunque fuera privado.
Era increíble ver cuántas celebridades ahí coreaban sus canciones, cómo disfrutaban de su música y era gracioso ver a Ringo del otro lado, como espectador y bailando las canciones de su banda. Continuaron con “It’s only love”, “Do you want to know a secret?”, “I’ve just seen a face” y endulzaron la noche con canciones como “And I love her”, “Girl” y “Oh! Darling”. Para finalizar nos volvieron locos de nuevo con “All you need is love” y cerraron con “She loves you”; dicha canción nos llenó de nostalgia y no era para menos, ellos se veían emocionados, no sabíamos si por el alcohol o los ánimos de la fiesta, pero pese a los años, al cantar esa mítica canción, era como verlos en sus inicios, jugando, disfrutando, sonriendo.
Coreábamos una canción que había marcado a una generación y que identificaba el ritmo de los Beatles al inicio de los sesentas. Mis amigas y yo saltábamos como fanáticas, cada quien había puesto una memoria en su mente al escuchar esa canción y decidimos dejar salir la euforia con gritos y bailes.
Al finalizar agradecieron como siempre, bajaron y todos continuábamos en ese carnaval que estaba siendo la exitosa boda de nuestros amigos.
El baile cesó para algunos cuando el DJ subió, muchos de nosotros platicábamos y de pronto mientras curioseábamos con la mirada, Delilah y yo nos encontramos con una figura alta, delgada y muy bien vestida, la cual portaba una cabellera pelinaranja con destellos dorados: David Bowie.
Llevaba puesto su chaleco sastre desabotonado, su camisa también lo estaba hasta el tercer botón, sus mangas estaban dobladas hasta el codo y fumaba mientras escuchaba atentamente a Allen Gingsberg. Delilah y yo coincidimos en que aquel era el mejor de los aspectos que le habíamos visto a Bowie, quien lucía galante y sensual.
-Me lo daba-dijo de pronto y sin dejar de mirarlo.
-Me lo re daba- contesté. Sofía se percató de nuestros comentarios y miradas extasiadas y comenzó a reírse, llamando la atención de Paul, John y George.
-¿Qué tanto miran?- preguntó Paul
-¡Nada!- contestamos al instante ella y yo al ser descubiertas, mientras que los tres intentaban encontrar aquello que nos tenía tan entretenidas. Sofía seguía riendo de nuestra torpeza.
-Deberíamos ir por un trago- dijo John quien parecía estar ya algo enfiestado.
-Estoy de acuerdo, quizá en el camino nos encontremos con algunos amigos- decía Delilah y caminaron juntos hasta donde estaban las bebidas.
-Creo que quiero ir a bailar ¿qué dices?- dijo Sofía y Paul aceptó. Todos caminaron para sus respectivos rumbos dejándonos a George y a mí a solas, con quien de pronto sentía que todo estaba nuevamente mal, pues durante toda la tarde, parecía estar evitándome.
-¿Qué quieres hacer?- pregunté
-Fumar, pero no tengo encendedor, creo que iré a buscar uno...
-Podemos ir por el mío hasta mi bolso- invité.
-Oh mira... La señorita Hardy tiene uno- decía George señalando a Françoise Hardy, invitada de honor por parte de Kate. Harrison comenzó a caminar sin invitarme o esperarme, por lo cual di por hecho que no quería estar conmigo. -¿A dónde vas?- preguntó confundido al verme caminar hacia el lado contrario.
-Creo que iré al baño, suerte con el encendedor- él sonrió y siguió su camino. Entré al tocador, salí, me retoqué el maquillaje y me senté en una de las bancas que estaban cerca hasta que una adormilada y familiar voz me distrajo.
-Es una fiesta y no se supone que deba haber gente solitaria...
-¡Bob! Hola- saludé sonriente y él se sentó a mi lado, me invitó un cigarrillo y se quedó en silencio junto conmigo unos instantes mientras veíamos a los demás disfrutar.
-Qué hermoso es el amor ¿no crees? Mira todo lo que logra ¿Hace cuánto tiempo veías tantas caras sonrientes sin usar drogas?- reí un poco y lo miré.
-Creo que hacía bastante tiempo. Tienes razón, el amor es increíble.
-Tienes mucho trabajo por hacer, debes ir pensando cómo superar esta grandiosidad, puedo conseguir a Jack Kerouac para ti- decía sonriente pero con cierto humor sarcástico.
-¿De qué me hablas?- pregunté confundida.
-De tu boda- contestó con la misma expresión al mirarme.
-¿Qué?
-Ya me lo han hecho saber. No te preocupes, somos como cinco los que sabemos esto... No pensabas decírmelo ¿cierto?- preguntó.
-Apenas llevo un día como la prometida de alguien, no es para tanto.-le contesté.
-Creo que como tu ex novio, pienso que sí lo es...
-¿Ex novio? Bob, eso fue cosa de dos semanas- dije riendo.
-Tal vez para ti, pero para mí fue como un sueño concedido para hacerse realidad.
-Te encanta exagerar las cosas ¿verdad?
-Estoy siendo sincero. Bastante, yo diría...- él me observó unos instantes y yo volví a sonreír -¿Me contarás?- suspiré y tiré mi cigarrillo.
-David Gilmour, creo que lo conoces. No tenemos fecha, sólo nos hemos comprometido, es todo.
-Esperaba más detalles
-Como siempre...-él sonrió
-¿Y en verdad quieres casarte? Nunca te vi un poco de deseos por hacerlo ¿qué te ha hecho cambiar de opinión?
-El amor...-contesté
-¿Estás segura?
-Sí. No sé cómo sucedió pero en él encuentro todo lo que esperé de una relación...
-¿Cuánto tiempo llevan juntos?
-Casi un año.
-¿Y estás segura de...?
-Deja de molestarme con esa pregunta- le pedí un poco exasperada.
-Tal vez me entristece un poco la idea, María “ojos bonitos”. Cuando supe la noticia no pude evitar recordar el día en que te conocí y cómo de alguna extraña manera, creamos un vínculo especial, hasta la fecha.
-Ha sido emocionante y bastante lindo...
-Te quiero mucho María y sólo quiero que seas feliz- besó mi mejilla, pareciendo advertirme algo sobre la decisión que tomaba. Se levantó y comenzó a caminar.
-¡Espera!- le grité y se giró. -¿Cómo lo supiste? Es decir... ¿Quién te lo dijo?- quise saber, él me dio una media sonrisa, miró hacia el suelo y contestó...
-Te sorprenderías...-Y fue todo. Me dejó ahí en medio de claro/oscuros, intrigada y sola.
Me levanté y tomé camino por una barda de madera que adornaba las periferias, se encontraba cerca de la pista, por lo cual podía ver a mis amigas disfrutar de la fiesta; continué caminando con una sonrisa pacifica hasta que casi al finalizar el camino, me encontré con un solitario Harrison, recargado en la barda y tomando una copa de cualquier bebida alcohólica. Veía a los demás con un gesto serio y un poco melancólico.
Me acerqué sigilosamente hasta su lado y me recargué en la barda.
-Qué boda tan hermosa ¿no crees?- pregunté, él me miró, sonrió un poco y volvió la vista hacia la pista de baile.
-Es excesiva...
-Lo olvidaba...
-Es decir- dijo sonriendo con un poco de pena por su comentario –Claro que es hermosa, pero no deja de ser excesiva.
-Y tú no dejas de ser tú- contesté bromista y él sólo me miró. –Sabes... pensaba en algo que me resultó interesante...
-¿Sobre la boda?- continuaba mirando a los demás.
-No, sobre mis amigas. Pensé que es bastante curioso que aquellas chicas que llevan una relación amistosa conmigo, terminan involucrándose con los Beatles.- dije riendo y él se mostró pensativo.
-¿Involucradas?
-Sí. Delilah, aunque estaba un poco confundida con Jonesy, está ahora compartiendo su vida con John en una lujosa mansión. Mi prima está por casarse con Paul, su eterno amor... Y Kate... bueno- dije señalando para obviar la situación que nos tenía ahí reunidos.
-Todas están con ellos...
-Así es. Es como si mis amigos buscaran estar con mis amigas y eso me hace feliz, aunque todo sea circunstancial. Pero a final de cuentas pese a ser curioso, es hermoso, cómo ellas están con ellos...
-Mientras tú estarás con alguien más...-Dijo en un tono sarcástico, llevando una sonrisa entre burlona y molesta.
-¿Perdón?
-Que yo tengo un castillo y tú un compromiso- respondió mirándome a los ojos con el gesto más serio que pude haberle visto antes. Mi expresión cambió drásticamente y el aire parecía desaparecer.
George se alejó de la barda, terminó su bebida y lanzó la copa hacia cualquier lugar; me dio la espalda y parecía que comenzaría a caminar.
-Lo sé María...-dijo cabizbajo. Yo avancé unos cuantos pasos para estar a la par de él.
-¿Cómo es que...?
-Tus amigas no son tan buenas guardando secretos- dijo medio sonriente, pero aún era evidente que esos gestos forzados provenían de un hartazgo emocional.
-George... lamento que te hayas enterado por terceros, fue muy rápido, sucedió apenas ayer en la noche, no significa que no planeara decírtelo.- Lo miraba afligida, no quería perder mi amistad con él. Harrison me miró por unos instantes, haciendo de los breves silencios una eternidad.
-Prefiero la manera en la que se dio, de lo contrario...
-¿Qué...?
-Nada, ven, acompáñame. Quiero que escuches algo.- me tomó de la muñeca y me hizo caminar junto con él mientras cargaba su guitarra en el hombro izquierdo.
Caminamos en silencio, nos alejábamos cuanto podíamos del ruido tan absorbente; noté que nos dirigíamos al frente de la mansión, justo a la majestuosa fuente que daba la bienvenida a tan impresionante lugar. Soltó mi mano un poco antes de llegar y me limité a seguirlo.
Tomó asiento en uno de los bordes de la fuente, me pidió con un ademán que me sentara a un lado suyo y lo hice. La iluminación hasta ese punto era adecuada: bajas luces de la mansión y alta iluminación natural, gracias a la luna que brillaba grande y en lo más alto de aquel cielo peculiar.
Sacó su guitarra con cuidado, cerró el estuche y lo recargó a un lado, cerca de él, afinó un poco las cuerdas y yo lo miraba con atención, principalmente porque estaba adivinando su estado anímico.
-Debe parecerte raro que use una electroacústica, pero le robé la idea a Dylan.
-Eso lo explica- contesté intentando entender qué sucedía. Él suspiró y miró hacia el suelo pareciendo indeciso. Me miró y nuevamente clavó su mirada en la mía y podía sentir la diferencia en nuestras expresiones.
-Mañana... es el lanzamiento oficial de esta canción, sólo que la interpretación estará a cargo de Ray Charles, quien aceptó hacerme ese favor...
-Imagino que más bien es un honor- comenté medio sonriente y él correspondió al gesto.
-Sólo quiero medir el impacto en su recibimiento, me siento aún un poco inseguro, aunque no puedo evitar pensar que es una gran composición...
-Ya no deberías dudar...
-Lo sé.-Respondió, suspiró y mirándome fijamente a los ojos prosiguió –La cuestión es... que quiero que la escuches antes de su lanzamiento, en mi versión y en mi propia voz; desde luego, la versión del álbum suena mucho mejor, pero entiendes a lo que me refiero. –Me limité a asentir.
-Puedo saber... ¿por qué la necesidad de adelantarme la presentación?
-Porque esta canción nació gracias a ti...
-George...-estaba por comenzar con un sermón pero él me detuvo. Mi corazón comenzaba a acelerarse y temía por perder los estribos.
-Te pido que me permitas hablar. Estos días de convivencia, en los cuales reforzamos nuestra amistad, descubrí la respuesta de aquello que me preguntaste sobre por qué insistía en volver a ti y buscar tu amistad... Bien, todo se limita a una palabra, que quizá no nos dé precisión, pero sí vertientes para explicar por qué me agradas tanto.- apreté un poco mis labios y mis ojos comenzaban a entristecerse.
-¿Y cuál es?- intenté hablar sin reflejar mi aflicción.
-“Algo”.- contestó brevemente y mi gesto fue de absoluta confusión. –Y para explicar ese “algo” es que escribí esta canción. Promete que me dejarás cantarla hasta el final- pidió.
-Lo prometo- contesté con dificultad. Él sonrió complacido y un poco conmovido por el momento.
Acomodó bien su guitarra y dio inicio con una entrada bastante melódica para ser introducción; tenue, pero llamativa. E inmediatamente después hizo salir su voz en un melancólico y romántico canto, para cantar los versos más sinceros, enamorados y tristes (por su tono)  que pude escuchar.
-“Something in the way, she moves, attracts me like no other lover. Something in the way she woos me...”- No había palabras para expresar el tono de voz en George y tampoco podría describir la manera en que me sentí.
Él cantaba con el alma y yo recordé la primera vez en que Harrison me hizo escuchar a solas una composición suya: fue en su primera visita a Estados Unidos, él estaba solo en su habitación y cantó para mí.
-You’re asking me will my love grow... I don’t know, I don’t know. You stick around now it may show... i don’t know, i don’t know...”- Y así dio inicio al solo de guitarra más romántico, nostálgico y hermoso que pude haber escuchado en mi vida. Para ese punto, mis lágrimas caían a cantaros por mis mejillas, tomé un pañuelo y limpié un poco mi nariz y con otro mis mejillas con un discreto tacto.
No se podía tomar aquello como otra cosa, pues era evidentemente, una declaración de amor. Una de las más tristes y bellas por cierto. Sin embargo él estaba tan conectado con la canción que aún no se percataba de mi abajeño estado de ánimo.
-“Something in the way she knows, and all i have to do is think of her. Something in the things she show me. I don’t want to leave her now, you know I bealive and how...”- Y así, después de un par de notas más, aquella canción terminó casi como inició.
George después de unos instantes me miró y yo tenía clavada la mirada en el suelo, él al darse cuenta de que lloraba, dejó de inmediato su guitarra a un costado para aproximarse cuanto pudo a mí.
-María ¿estás bien?...- él levantó mi rostro tomándolo del mentón, clavé mi mirada en sus ojos preocupados, ahora culpables y asentí.
-Sí George...-apenas exclamé.
-Lo siento... lo lamento tanto...- repetía tomando mi rostro ahora con sus dos manos –No puedo evitar arruinar todo ¿cierto?, no era esto lo que quería provocar en ti, discúlpame por incomodarte.-decía casi atropelladamente, hasta que me soltó lentamente.
-Lloro porque es hermosa George y no logro concebir, que yo pudiera inspirar algo tan perfecto.-contesté sinceramente.
-Gracias... por aquello de “perfecto”. No es más que el efecto “María”, lo propagas en todos, no sólo en mí, te aseguro que incluso tus amigos se han sentido inspirados por ti. Esta... es sólo una pequeña manera de agradecer el tiempo que me has brindado y las memorias que creamos juntos por este largo y complicado camino. Quise que lo supieras antes... de que te cases, para no causar mayores problemas- concluyó cabizbajo, siendo honesto pero sintiéndose culpable.
Yo intentaba reponerme, había sido algo inesperado.
-Ojalá todas las formas de agradecimiento se parecieran un poco a ésta- dije sonriente y él sonrió también.
-Seguiremos siendo amigos ¿cierto?- preguntó de la nada, sin mirarme y esperando no ser una molestia.
-George...-contesté conmovida y con una risita. Me acerqué hasta él y lo abracé fuerte, él correspondió el gesto de inmediato y sentí un par de lágrimas caer sobre mi coronilla, por lo cual, me acurruqué más en su pecho... su siempre cálido pecho.
-¿Y ahora?- preguntó al separarnos.
-Creo que es hora de dormir- ambos nos levantamos y solicité un servicio de taxi, mientras esperábamos, guardó su guitarra, le pedí que me platicara sobre los avances que llevaba ahora su castillo y por lo que me decía, iba quedando precioso.
Pronto llegó el taxi que me llevaría a casa, le pedí que me despidiera de los demás y agradecí por la canción que había escrito para mí.
-Será lo más hermoso que la gente escuche en su vida George...
-Espero que así lo piensen también.
-¿Cuándo lanzarán a la venta el álbum?
-Quizá en una semana, el problema ahora es que no tenemos nombre ni portada para el álbum.-me comentaba un poco preocupado, pero me alegraba verlo más tranquilo con todo.
-Algo se les ocurrirá, créeme, los conozco- él sonrió y antes de subir al taxi me despedí de él, besé su mejilla y nos dimos un breve abrazo.
-Cuídate María...
-Tú también George... Adiós.
-Adiós- aquel tonó que había usado al momento de la despedida, me hizo sentir como si fuera la última vez que nos veríamos. El taxi avanzó y poco a poco me alejaba de la gran fiesta y la emblemática mansión con un profundo sentimiento de tristeza.
Durante mi trayecto pensaba que no permitiría que las cosas cambiaran drásticamente, los Beatles habían sido mis amigos siempre y no quería que aquello cambiara, ahora, dependía de ellos el saber llevar su amistad. También pensé en George, confiaba firmemente en que pronto estaría repuesto, máxime si visitaba a Ravi, que al parecer, era su idea principal en su viaje a la India; pese a ello, pensaba que todo estaba fuera de lugar y era la primera vez que me había planteado una posibilidad bastante objetiva: Estaba intentando auto-convencerme de que eso era lo que quería para mi vida y la vida de los demás.
Cuando al fin llegué a casa, casi dadas las cuatro de la mañana, pagué el taxi y entré siendo abrasada por un silencio inefable; fui a la cocina, tomé un poco de jugo y comí un par de chocolates que tenía. Revisé la contestadora y tenía un mensaje de David diciendo que la presentación había sido un éxito y que a la mañana siguiente iría a mi casa para almorzar juntos; suspiré y sentí una extraña incertidumbre por los días próximos.

(Jijitl)

Tuvieron que pasar tantísimos capítulos, tantos años para llegar a este momento: la canción.
Mala noticias (O buenas, no sé): Something no terminará este viernes porque no he terminado de escribirla jajaja, de que sí estoy muy cerca del final, lo estoy, pero no se cumplió la misión ): no tendré regalo de cumple jaja.
Me alegra que les haya gustado mucho la boda :3 
Y agradezco sus comentarios.
Por cierto, tardaré en publicar en el blog de los Gallagher porque estoy enfocadísima en llegar al final de esta historia, estoy tan metida en el asunto como cuando estuve escribiendo el final de Honey Pie y descuidé ésta historia jajaja.
En fin, pasen una bonita tarde :3

Comentarios

  1. Ay Dios me estás haciendo llorar mucho... Como es que se contiene tanto María?!?! Yo ya estaría a los pies del harrichon
    TOMATE TU TIEMPO Y NUNCA LA TERMINESSSSS WAAAAHAJAJAJA...okno q triste... ya termina :'(
    Igual espero el siguiente... Quiero saber q pasaaaaa

    ResponderEliminar
  2. Awwww :( es, de nuevo, uno de los capítulos más tristes que te he leído 😭😭😭😭😭 la verdad qué huevos del George por cantarle something con el corazón en la mano y qué ovarios de la María por mantenerse entera y con la cabeza fría a pesar de todo eso. Yo estoy contenta de que aún no acabe pero bueno, sé que todo tiene su final :( como George broken ass y la Proud Mary (literal jajajaja).


    Booooowieeeee se me olvidó contarte un sueño que tuve con él y contigo el lunes D;

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

"Strange Effect" Pt. II

"Natural Affair" Pt. I

Let it be... #612